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Alevines de lenguado de calidad con destino al mercado

IPac. - 15 May 2009

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EN EL AÑO 2006 ALROGAL COMIENZA A REALIZAR SUS PRIMERAS EXPERIENCIAS EN CRÍA DEL LENGUADO SOLEA SENEGALENSIS. EN MENOS DE TRES AÑOS, Y GRACIAS A LA EXPERIENCIA DE LA EMPRESA EN LA PRODUCCIÓN DE ALEVINES DE RODABALLO, LA TECNOLOGÍA CON LA QUE CONTABA EL CRIADERO, SUS INSTALACIONES, SU KNOW-HOW Y LA COLABORACIÓN CON DISTINTOS CENTROS DE INVESTIGACIÓN, HAN LOGRADO OBTENER UNA IMPORTANTE PRODUCCIÓN LARVARIA Y DE ALEVINES DE LENGUADO, LLEGANDO A ALCANZAR EN 2008 LOS 300.000. BRUNO JUSTOME, DIRECTOR GENERAL DE ALROGAL Y DIRECTOR GERENTE DE ACUIDORO, EXPLICA EN ESTA ENTREVISTA, ENTRE OTRAS, LAS RAZONES DE LA APUESTA POR LA CRÍA DE LENGUADO, LOS RESULTADOS OBTENIDOS, LAS CARACTERÍSTICAS DE SUS ALEVINES, LAS NECESIDADES EN INVESTIGACIÓN EXISTENTES Y LAS PERSPECTIVAS FUTURAS. Tanto en su etapa como propiedad del Grupo Adrien, como posteriormente tras la compra de la empresa por parte de Acuidoro, Alrogal ha tenido como objeto principal de su actividad la producción de alevines de rodaballo. ¿Cómo ha sido la evolución de la empresa desde el momento en que se instala en Galicia y cuándo se decide a experimentar y trabajar con lenguado? Para hacer un poco de historia, Alrogal, Alevines de Rodaballo de Galicia, llega a Galicia de la mano del grupo francés Adrien en el año 2002. Lo hace a instancias de AROGA, la Asociación de los productores de rodaballo de Galicia, en previsión de la demanda que se auguraba como consecuencia de la puesta en marcha del plan gallego de acuicultura. Alrogal, en ese momento empresa gallega de capital francés, inicia su producción de alevines de rodaballo en mayo de 2003, y es en el año 2005 cuando el Grupo Adrien decide vender la planta a Acuidoro por distintos motivos estratégicos. Por su parte, Acuidoro, dedicada al engorde de rodaballo, había realizado algunas experiencias de engorde de lenguado en su planta de Ferrol, siempre a partir de alevines del exterior, y contaba, por tanto, con cierta experiencia en este terreno. Así, con varios ciclos de producción de engorde, y tras la compra de Alrogal, se decide iniciar experimentaciones sobre la cría de lenguado motivados por la necesidad de diversificación, por el potencial que se vaticinaba para esta especie y, sobre todo, al ser muy conscientes tanto de la capacidad de producción de Alrogal como de su capacidad técnica y de investigación. Así, y sin pérdida de tiempo, se solicitó una autorización de producción para el Solea senegalensis y empezamos a “descubrir” una nueva especie. Como comentaba antes, esa experiencia anterior con el rodaballo, los aspectos técnicos desarrollados hasta el momento, o la reciente construcción de la planta y la tecnología con la que contaba Alrogal, nos han ayudado mucho a la hora de desarrollar, relativamente rápido y con gran éxito, una buena producción larvaria y de alevines. Los resultados en engorde también han sido satisfactorios. Ya hemos cerrado el ciclo de Solea senegalensis. Y también, a día de hoy, podemos decir que, de cara al mercado, somos proveedores de alevines de lenguado. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar aquí? Nuestra experiencia en lenguado, desde luego, no es excesivamente dilatada en el tiempo (comenzamos en 2006), pero sí ha sido especialmente intensa. En un primer momento, decidimos empezar con producción larvaria; unos cultivos larvarios que fueron desarrollados con huevos fecundados o larvas de un día traídas del exterior con un claro objetivo: ir profundizando en el conocimiento y desarrollo de esta fase. Paralelamente fuimos creando nuestro propio stock de reproductores. Y ya en el 2006, obtuvimos una buena producción, desarrollando con rapidez tanto la parte larvaria como la de engorde. Al año siguiente logramos unas primeras puestas fecundadas y eclosiones de nuestro propio stock de reproductores, aunque en aquel momento demasiado pequeñas como para hacer un cultivo rentable en nuestras cubas larvarias, que son relativamente grandes. Así, y a pesar de que fue un paso muy importante para nosotros, hemos tenido que esperar a este año para conseguir puestas importantes. Por otra parte decir que, además, tenemos en este momento un segundo stock de reproductores que proviene de nuestra producción de 2006, esto es: hemos conservado los mejores individuos de nuestras primeras producciones de alevines y contamos con un stock de F1 en la edad de maduración sexual. En este momento, estamos trabajando e investigando para conseguir fecundaciones con peces de la F1, pero sabemos, de antemano, que es muy difícil. ¿Qué criterios siguen a la hora de seleccionar los individuos salvajes que forman parte del stock de reproductores? Utilizamos diversos criterios a la hora de acometer esa selección que, en la mayoría de los casos, ya tenemos establecidos para el rodaballo. Entre ellos: la velocidad de crecimiento, la capacidad de resistencia a patógenos o el porcentaje de hembras y machos en el mismo tanque. Con respecto al control de patógenos, realizamos nuestros propios test. En nuestro caso tenemos un stock, tanto de rodaballo como de lenguado, libre de virus. Los controles por toma de sangre y análisis por PCR se realizan en todo momento para descartar que los peces puedan ser portadores de IPN, VHSV, IHN y Nodavirus. Es una clave constituir un stock de reproductores de calidad que permita obtener alevines con un potencial de crecimiento muy alto y libres de virus. Lo que hemos hecho con el Solea senegalensis, insisto, es aplicar, sin perder tiempo, nuestro knowhow de 20 años en el rodaballo. En esta última especie estamos ya produciendo alevines de cuarta generación, y contamos con un programa de selección genética propio. En este momento, también hemos empezado a trabajar en un programa similar para el lenguado, pero va a llevar muchos años, y con dificultades que no tiene el rodaballo. ¿Cuál es la producción actual de alevines de Solea senegalensis y cuál es su destino? En 2008 alcanzamos, aproximadamente, los 300.000 alevines y, para este año, hemos planificado superar esta cantidad. Con respecto al destino de los alevines, una parte se queda aquí, es decir, se destina a Acuidoro para experimentar distintas condiciones de engorde y, la otra, se comercializa a nuestros clientes. ¿Cuáles son las principales dificultades con las que se han encontrado a la hora de producir esos alevines? La principal dificultad, sin lugar a dudas, es conseguir una buena producción de larvas partiendo de un stock de reproductores, porque, en este caso, no podemos ir más rápido que la naturaleza. Por otra parte, a grandes rasgos, no hemos tenido demasiados problemas ni en cuanto al cultivo larvario, ni en cuanto al preengorde, y, además, he de subrayar, y de forma notoria, que los crecimientos han sido muy buenos desde el principio. Pensamos que estos resultados se han debido, en su mayor parte, a la experiencia a nivel de manejo, a nivel técnico, etc. con la que contamos en la producción de alevines de rodaballo, y a la dimensión industrial de Alrogal, que permite producir muchas larvas, y aplicar unos coeficientes de eliminación muy altos para poner en engorde únicamente los alevines con fuerte potencial. Con respecto a las instalaciones, ¿son específicas para el Solea senegalensis? Las experimentaciones las hemos comenzado en un criadero inicialmente construido para rodaballo. Tras ir descubriendo las necesidades del lenguado, tanto por publicaciones, por contactos con centros de investigación, como por nuestra experiencia en el propio criadero, hemos adaptado poco a poco las instalaciones para poder trabajar a la vez con el rodaballo y el lenguado, respetando barreras sanitarias estrictas. Tras tres años de experiencia, tenemos en la cabeza el diseño de una nueva planta ideal para la producción de lenguado, pero por el momento, nuestra preocupación es más una preocupación económica de amortización del criadero existente. Si tuviera que definir las características de esos alevines que destinan a la venta, ¿qué destacaría? Alrogal es un criadero industrial de gran tamaño que ya fue pensado de esta manera desde su construcción. Este hecho nos permite tener una producción larvaria muy grande (y además con supervivencias de entre un 70 y un 99%), una producción en la primera etapa de preengorde también muy grande y la posibilidad de aplicar una selección muy alta. En este momento estamos utilizando protocolos de calidades muy similares a los del rodaballo, enormemente exigentes, siendo uno de ellos, como decía, una elevada tasa de eliminación por clasificación que nos permite ofrecer al mercado los alevines que mejor crecen. Otra de las características que destacaría sería la calidad sanitaria. No se va ni un solo lote de alevines de Alrogal sin asegurarnos de que no presentan ningún tipo de patología conocida. Enviamos, sistemáticamente, para cada lote, un número muy importante de larvas y de alevines a dos laboratorios externos para realizar los análisis pertinentes que verifican la ausencia de patógenos. Un tercer punto sería la calidad del lote, su homogeneidad en cuanto a tallas. Y, por supuesto, el precio. Porque no es lo mismo, en cuanto a coste, un alevín para producir un rodaballo de tres kilos que uno para producir un lenguado de 300 gramos. Sabemos que el coste del alevín tiene mucha repercusión en este sentido, y lo tenemos muy presente. Para sintetizar un poco diré que, en un criadero como el nuestro, tenemos dos grandes preocupaciones, la primera es que podamos vivir por nosotros mismos, y la segunda, totalmente ligada a la primera, es pensar en nuestros clientes y en todo lo que acabo de decir: ofrecer alevines que crezcan muy bien y que tengan un coste aceptable para la rentabilidad de las empresas. Han cerrado el ciclo del Solea senegalensis en circuito cerrado, pero también están realizando pruebas en circuito abierto… Ya en el 2006 conseguimos un ciclo completo de engorde en circuito cerrado, y recuerdo que, en seis meses -en la época con las temperaturas más elevadas-, sacamos un único pez muerto de todo el grupo experimental y, además, con buenos crecimientos; con lo que consideramos que hemos cumplido este primer ciclo de engorde estupendamente. Pero también es verdad que una cosa es hacerlo en circuito cerrado, de forma experimental, y otra es pasarlo a una fase más industrial. Tras todas las experimentaciones en las que nos hemos visto envueltos en estos tres años, y a día de hoy, considero que podría tener una idea de lo que podría ser una planta “ideal” de engorde de lenguado en circuito cerrado, pero tampoco podemos precipitarnos. Asimismo, en Acuidoro tenemos una planta nueva para producción de rodaballo en la que estamos experimentando engorde de lenguado en circuito abierto. A grandes rasgos lo que podría decir, en base a nuestra experiencia, corta por otro lado, es que hemos conseguido una producción buena y rápida, sin ningún tipo de problema de patologías en circuito cerrado y que todavía no hemos podido demostrar la viabilidad del engorde de lenguado en circuito abierto. Como en el caso de la producción de alevines, seguiremos trabajando, también como apuesta clara, por el engorde de Solea senegalensis; de hecho, hace sólo unos días, organizamos una reunión entre biólogos de Acuidoro y Alrogal para definir nuestro propio programa de experimentación para engorde de lenguado en 2009. ¿Cuentan ustedes con un departamento de I+D propio? No, si se entiende como tal contar con personal dedicado al cien por cien a esta tarea. No tenemos un tamaño de empresa que nos lo permita. Pero esto no es óbice para que estemos desarrollando proyectos de I+D tanto internos como en colaboración con distintos centros de investigación. Para la I+D propia nos apoyamos en biólogos y responsables de producción con capacidad más que demostrada para realizar esta tarea. Aquí la I+D es más bien técnica, y el contacto directo con cada uno de los centros o unidades de investigación con los que trabajamos recae en cada responsable de producción dentro de su ámbito de actuación. ¿Cómo es esa colaboración con instituciones y centros de investigación? Desde siempre hemos estado muy abiertos a colaborar, tratar de conocer y estar al corriente de todo en lo que se está trabajando, tanto en rodaballo como en lenguado, y a todos los niveles. Nuestra relación con los centros de investigación es especialmente buena, y está claro que nos han ayudado mucho en la medida en que nos hemos beneficiado de una serie de conocimientos que, a la postre, también hemos incluido, como es el caso del lenguado, en el paquete tecnológico que hemos desarrollado para esta especie. Es verdad que teníamos la experiencia previa con el rodaballo, pero, por otra parte, teníamos todo que aprender del lenguado puesto que, a pesar de ser dos especies de peces planos, realmente, tienen muy poco que ver. Por tanto, hemos trabajado, y trabajamos, con varios centros de investigación y, tanto ahora como en el futuro, somos partidarios de mantener estos lazos que considero indispensables. Entre otros, hemos contado con la inestimable ayuda del IEO de Santander. También, como miembros del Cluster de Acuicultura de Galicia, tenemos acceso directo a los proyectos desarrollados por el Centro Tecnológico Gallego de Acuicultura, donde participamos de la interpretación de los resultados obtenidos; algo especialmente valioso tanto para las empresas que formamos parte del mismo como, en general, para el desarrollo del sector y de la I+D en Galicia. Sin duda, es necesaria más investigación en lo que respecta al lenguado, ¿qué líneas considera prioritarias? Evidentemente existe una necesidad fundamental de investigación para esta especie. Nosotros mismos somos muy conscientes de esas necesidades y, además, tenemos muchas dificultades para cubrirlas porque, realmente, las empresas no tienen los medios suficientes para hacer ciertos desarrollos y, en otros casos, no es nuestra misión. Ahora bien, sin duda, y por ejemplo, hay una necesidad de I+D para poder conocer o dar explicaciones concretas a porqué es tan difícil conseguir alevines a partir de la F1; por nuestra parte estamos abiertos a colaborar con centros de investigación para entenderlo; así como , en aspectos referidos a la selección genética, la nutrición o patologías. Si bien y gracias a nuestra experiencia con el rodaballo, no hemos tenido ningún problema hasta ahora en estos campos, hacen falta, proyectos para anticipar problemas futuros que seguro van a llegar. Se hace necesario conocer mejor las necesidades nutricionales del lenguado y seguir mejorando las dietas. Y, en cuanto a patologías, hay que ser prudentes y trabajar no sólo para poder controlarlas mejor, sino también para poder atajar aquellas que puedan surgir. Por otra parte, y aun entendiendo que la producción de lenguado es un sector de actividad todavía menor en España, se hacen necesarias más ayudas para abordar todo este tipo de proyectos. Si a medio plazo, decidieran optar por una nueva especie, ¿cuál sería? El año pasado empezamos a trabajar con un lote de lenguado común, Solea solea; hasta ahora siempre hemos estado hablando de Solea senegalensis. Hemos descubierto que ya se han hecho muchas cosas con el Solea solea; por ejemplo, disponemos de una gran cantidad de resultados que se han alcanzado en el IFREMER francés; y en Galicia, el CETGA, también lleva tiempo ocupándose de ella. Nosotros estamos todavía, y básicamente, en un momento de estudio y trabajando de forma similar a cuando empezamos con el Solea senegalensis, es decir, aplicando nuestros conocimientos sobre el rodaballo. Como digo, estamos muy en los inicios y, con los ejemplares que tenemos, estamos realizando un trabajo muy experimental que consiste en ver qué necesita, cómo se comporta, qué no le gusta, en qué condiciones se encuentra mejor...  
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