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Depredadores, productividad, rentabilidad económica y marisqueo

IPac. - 15 December 2010

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Con el título “Estudio de técnicas de prevención y protección de las principales especies de depredadores de los recursos de moluscos bivalvos de bancos naturales y zonas de cultivo en el litoral y rías gallegas”, un grupo de investigadores pertenecientes al Centro de Investigacións Mariñas (CIMA) de la Xunta de Galicia, en colaboración con distintas cofradías de pescadores y el Aquarium-Galicia, desarrollaron entre los años 2007 y 2010 una acción de investigación, la primera en España, donde se plantea una primera aproximación a las especies que tienen como base de su alimentación los moluscos bivalvos.

 

A pesar de la importancia social y económica que el marisqueo tiene en Galicia y, habiéndose constatado ya en el Plan Marisquero de Galicia de los años setenta (con el que se pretendía dar un giro hacia la organización y control sectorial, y

a la mayor productividad y rentabilidad de la actividad) que los depredadores eran un posible y serio problema, nunca hasta ahora se había planteado hacer un estudio sobre las características y dimensiones de la acción de estos individuos sobre los moluscos bivalvos objeto de explotación económica. Así, cuarenta años después, cuando la importancia de este sector en cuanto a número de personas empleadas, ingresos y dependencia de determinadas zonas costeras ya no se discute, y cuando se plantea por parte de la administración incrementar la productividad de aquellas zonas menos productivas y poner en valor otras actualmente improductivas, este estudio viene a arrojar luz sobre un aspecto muy desconocido y de importantes dimensiones a la hora de hablar de productividad, e incluso de rentabilidad económica, de la actividad marisquera. En este contexto general se pone en marcha el proyecto “Estudio de técnicas de prevención y protección de las principales especies de depredadores de los recursos de moluscos bivalvos de bancos naturales y zonas de cultivo en el litoral y rías gallegas”, y se hace con la intención de abordar los aspectos más básicos y urgentes en este ámbito, como son: recopilar lo que se sabía sobre el tema, conocer las prácticas de depredación de las especies más importantes, valorar la importancia de la actividad depredadora, y comprobar y mejorar el funcionamiento de las técnicas de prevención y protección.

El proyecto, explica Alberto de Coo, uno de los investigadores del CIMA, “vino condicionado, precisamente, por esa falta de información y de cualquier tipo de trabajo de investigación científico y técnico a nivel gallego y español que, en cambio, sí se daba en otro países”. Por tanto, en un primer momento, se procedió a realizar una recompilación bibliográfica y, mediante encuestas a todas las organizaciones marisqueras gallegas, conocer la situación observada por profesionales del mar en aspectos tales como especies depredadoras existentes, especies de bivalvos afectadas, época de afectación, medidas de protección y prevención utilizadas, etc. Asimismo, para la obtención de datos, tanto cuantitativos como cualitativos, de la abundancia de las diferentes especies depredadoras, los investigadores realizaron diversos muestreos en bancos naturales (exteriores e interiores de la rías) y en parques de cultivo, con distintas técnicas, así como ensayos en acuarios observando, filmando y fotografiando, para determinadas especies, y entre otros aspectos, el comportamiento de los depredadores, la detección de presas, el mecanismo de depredación, tiempos de alimentación, bivalvos más afectados y número o reacción ante sistemas de protección.

CONOCIMIENTO DE LA ACTIVIDAD DEPREDADORA
En este campo se definieron cinco grupos de especies depredadoras: aves, peces, equinodermos, crustáceos y gasterópodos. Por lo que respecta a las aves, se determinó que los grupos fundamentales que actúan sobre los bivalvos son gaviotas y especies limícolas. Y se estimó, con la bibliografía existente y los datos disponibles que, por ejemplo, una concentración de 20.000 aves invernales (como la que se da en la ensenada de O Grove) puede originar una pérdida de 40 millones de berberechos (500 toneladas de producción comercial) y 3 millones de almejas (50 t).

Por lo que respecta a peces que se alimentan de bivalvos de arena, entre los que se encuentran especies comerciales como sargos, lubina, dorada, peces planos, etc., buena parte de los estudios se centraron en una especie no comercial: la anguila marina (Myliobatys aquila), por su abundancia en Galicia y los problemas a que ha dado lugar en distintas agrupaciones marisqueras, y también el pez ballesta (Balistes carolinensis), la dorada y los sargos, todos ellos con fuerte capacidad depredadora. De los resultados se puede decir que las anguilas marinas pueden esquilmar una zona de cultivo o marisquera en muy pocos días.

Los cangrejos son otra especie abundante en Galicia y para ello se realizaron observaciones y experiencias con cangrejo común (Carcinus maenas), el conocido como “durmiñento” (Aetecyclus rotundatus), el “conguito” (Liocarcinus corrugatus) y el cangrejo ermitaño de arena (Diogenes pugilator). “Un cangrejo común, a modo de ejemplo, puede consumir, individualmente, cada día entre 50-10 almejas dependiendo de su talla. Esta cifra multiplicado por los 365 días de un año nos puede situar en el verdadero alcance de las pérdidas que se pueden originar”, explica de Coo. Las estrellas, dentro de los equinodermos, fueron objeto de un estudio más profundo por su abundancia y por el daño causado en los bancos marisqueros. Entre los gasterópodos, la “caramecha” (Nassarius reticulatus) es, con diferencia la que más afecta, especialmente por su abundancia, y hacia ella se dedicaron bastantes de los esfuerzos realizados en este grupo de especies, aunque también acometieron ensayos con Cyclope neritea, y otros gasterópodos perforadores. Todas estas especies, y algunas otras, se analizaron y con ellas se realizaron ensayos en acuarios en relación a detección de presas, mecanismos de depredación, preferencias en cuanto a bivalvos, tiempos de alimentación o interacción con métodos de protección que han quedado documentados y filmados, obteniéndose una información de primera mano y una base documentada con la que no se contaba con anterioridad.

ABUNDANCIA DE DEPREDADORES EN AGUAS GALLEGAS
De 2008 a 2010 los investigadores realizaron muestreos de bancos naturales pertenecientes a las cofradías de Noia, Ribeira, Pontevedra y Vilaxoan así como en los parques de cultivo de Carril para establecer la magnitud de la presencia de depredadores de moluscos en estas zonas, analizándose, al mismo tiempo, los trabajos de extracción de depredadores que se venían realizando por parte de los mariscadores. En todas las zonas se observó una muy elevada concentración de estas especies. A estas estimaciones sobre concentración se añadieron estudios sobre la distribución de los principales depredadores, su dinámica espacial y variaciones estacionales. Entre los distintos datos ofrecidos, y por poner un ejemplo, en la cofradía de Noia (la más importante de Galicia en cuanto a valor y volumen comercializado de moluscos), con 2,1 millones m2, y para enero de 2009, se estimaron 2,3 millones de Carcinus y 6,2 millones de Nassarius, y, para abril de ese mismo año, 3,4 millones de Carcinus y 8,7 millones de Nassarius. Otro de los ejemplos que se muestran en dicho trabajo es una experiencia realizada en Vilaxoán en una zona de 800 m2 rodeada de un sistema de protección compuesto de 25 nasas de las que se extrajeron 10.000 cangrejos en sólo tres meses. “Si se cruzan estos datos con el potencial depredador individual diario de estas especies nos podemos hacer idea de los daños y pérdidas que se pueden originar en los bancos naturales y zonas y parques de cultivo. Estas perdidas pueden ser mucho más graves cuando se ve afectada la nueva cría del reclutamiento anual o juveniles recién sembrados en una zona o parque de cultivo”, señala el investigador del CIMA.

LA IMPORTANCIA DE LA ACTIVIDAD DEPREDADORA
En base a todo lo estudiado y a los resultados obtenidos de muestreos en cuanto a densidades y distribución espacial y estacional; los ensayos en acuarios; la bibliografía consultada; los datos estimados de capturas de depredadores, y también en base a datos de mortalidad natural, señala de Coo “los depredadores son un problema real cuyas dimensiones no se han valorado ni se valoran en su justa medida, ni por parte de la administración ni por parte de los propios mariscadores”. Y esto es algo que se aprecia tras ser evaluada la importancia que la actividad depredadora tiene sobre el marisqueo, entendida ésta como una actividad productiva. Cuestión, que por cierto sí es tenida muy en cuenta en todos los demás países que se dedican a la producción de bivalvos.

Con respecto a la productividad de los bancos marisqueros en Galicia, las distintas fuentes consultadas por estos investigadores, ofrecen datos que la sitúan entre un 5 y un 10% “por tanto, independientemente de la importancia social, de los avances económicos de los mariscadores actualmente en activo y de las mejoras introducidas, el marisqueo sigue siendo un sistema muy poco eficiente y rentable”, explica de Coo. “Los moluscos bivalvos son estrategas R, es decir, tienen: fuerte reproducción, elevado crecimiento, ciclo vital muy corto y mortalidad natural muy elevada que ronda el 70-90% anual . Esta cifra tan elevada se refiere a condiciones naturales “normales” ( es decir, excluyendo fenómenos extraordinarios adversos como pueden ser los temporales y lluvias que provocan fuertes riadas y bajadas de salinidad y, en consecuencia, una mortalidad muy fuerte en un corto periodo de tiempo) y, precisamente, esta elevada mortalidad natural es sobre la que se asienta la reducida productividad del marisqueo en Galicia”. Según el investigador, dicha mortalidad natural viene, en su mayor parte, provocada, fundamentalmente, por depredadores. “Y esto es así pues las poblaciones de bivalvos y su gran abundancia y accesibilidad es una de las bases más importantes de la cadena trófica en nuestras rías y supone el alimento fundamental para muchas otras especies”. De hecho, los resultados de la investigación, según los datos consultados y los estudios realizados en las playas y los bancos naturales de las rías, se han confirmado esas elevadas cifras de mortalidad natural (70-90% anual) y que se corresponde a las perdidas producidas por los efectos de la depredación. Por tanto, “entendemos que una actividad de control y defensa de las especies depredadoras puede reportar importantes resultados en cuanto a datos de supervivencia y disponibilidad de una mayor densidad de individuos comerciales y, en consecuencia, podría posibilitar una importante mejora en la extracción y resultados productivos”. “Es por ello que pensamos”, continúa de Coo, “que existe un amplio margen para la aplicación de medidas de control de depredadores, del mismo modo que sería aconsejable promover la realización de estudios que evaluasen las relaciones entre bivalvos y depredadores y su distribución en el conjunto de las rías del litoral con el fin de tener una visión general de las interacciones y dimensiones de predadores y presas”. “Todo ello se podría aplicar con ciertas garantías de sustentabilidad y respeto a la biodiversidad existente en el medio marino pues, en el supuesto caso”, explica el investigador del CIMA, “de que se redujera la mortalidad natural originada por los depredadores en 20 o 30 puntos, es decir, dejándola en un 60%, estaríamos obteniendo un doble o triple volumen de disponibilidad de recursos en los bancos sin socavar las bases ecológicas actuales. No debemos hablar de rentabilidades económicas concretas, pues esto lleva implícito otros muchos factores, fundamentalmente el juego de oferta-demanda y precios y la capacidad extractiva real y poder comercializador de las organizaciones de mariscadores; pero sí de plantear que los bancos pueden presentar una mayor abundancia de tallas comerciales y de que existe una posibilidad real de incrementar la producción de una forma importante. Un buen trabajo contra los depredadores puede incrementar lo suficiente la producción de tal modo que a pesar de la posible disminución de los precios medios que se pudiera producir al incrementarse la oferta (esta es una cuestión más compleja y va más allá de este programa de investigación ) se consigan, a pesar de ello, avances económicos reales. Tal como debería ser el objetivo básico y normal de cualquier organización empresarial en el mundo de la acuicultura o de otra actividad económica ”.

Por tanto, entre las cuestiones de fondo, apunta Alberto de Coo, y dada la importancia de todo lo señalado, “sería adecuado incluir en los planes de explotación marisqueros qué es lo que se va a hacer en cuanto a la depredación, porque, si bien gran parte de las agrupaciones de mariscadores están utilizando sistemas para reducir el número de depredadores y, de hecho extraen volúmenes muy importantes, estas cantidades son poco significativas en relación a lo que realmente existe y con unos resultados que no llegan a ser evaluados realmente”. “A nuestro entender”, añade, “habría que elaborar y poner en marcha unos planes muy específicos de control en función del tipo de depredadores, la época en la que actúan, y sobre todo en zonas concretas (como las de reclutamiento, siembra o cultivo) utilizando, en todo caso, métodos de prevención y protección adecuados”.

Si bien el proyecto general de revisión sobre depredadores ha finalizado, y con él se han asentado algunas de las bases de conocimiento de las que no se disponían hasta el momento, el Equipo de Depredadores del CIMA, pretende retomar este tema en dos ámbitos de actuación para avanzar en el control de la actividad depredadora y minimizar sus efectos, por un lado, abordar sistemas de defensa de en parques de cultivo y, por otro, el desarrollo de técnicas de “zonas limpias” de depredadores.

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