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Informe de FAO: La acuicultura mundial 2010

Buena gobernanza, imprescindible para la sostenibilidad

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La acuicultura sigue siendo el sector de producción de alimentos de origen animal con mayor ritmo de crecimiento, pero ésta no es una tendencia uniforme en todo el mundo. Para alcanzar los objetivos a largo plazo de la acuicultura en lo que respecta a la sostenibilidad económica, social Y medioambiental, la FAO considera imprescindible el compromiso continuo de los gobiernos para proporcionar un marco de buena gobernanza para el sector. Así se recoge en el informe “La acuicultura mundial 2010”, un documento en el que la organización de Naciones Unidas se hace eco de las previsiones que sitúan a la acuicultura, ya en 2012, como responsable de más del 50% del aporte de pescado para alimentación humana.

En 2008 la acuicultura mundial produjo 52,5 millones de toneladas, una cantidad notablemente superior a la que se registraba a principios de esta década: 32,4 millones de toneladas. En 2010, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la producción ha alcanzado los 57,2 millones de toneladas. Estos datos, recogidos en el informe de FAO, “La acuicultura mundial 2010”,  ofrecen una buena muestra del elevado ritmo de crecimiento global de la actividad acuícola, que la llevarán a suministrar más del 50% del pescado destinado a la alimentación humana el próximo 2012. Cabe recordar que en 1950 la producción de acuicultura ni siquiera alcanzaba el millón de toneladas. Así, el ritmo de crecimiento de esta actividad triplica el de la producción de carne en el mismo período. 

PRODUCCIÓN POR MEDIO Y ESPECIE

La acuicultura de agua dulce representa un 59,9% de la producción total en cantidad, y el 56,0% del valor. La acuicultura marina se queda en el 32,3% del volumen y el 30,7% del valor. El porcentaje restante se produce en aguas salobres, con un 7,7% en volumen y un 13,3% en valor. 

Analizando por grupos, los peces de agua dulce son los que más contribuyen al total de producción (54,7% del volumen, con 28,8 millones de toneladas), seguidos por los moluscos (13,1 millones de toneladas), crustáceos (5 millones de toneladas), peces diadromos (3,3 millones), peces marinos (1,8 millones) y otros animales acuáticos. 

LOS RETOS DE FUTURO
En el informe de FAO se presta atención a lo que ha de ser el futuro de la actividad acuícola si se quieren afrontar los retos que se presentan. Teniendo en cuenta las previsiones de crecimiento de la población mundial (8.310 millones de personas en 2030) y considerando la aportación de la pesca y los consumos no destinados a alimentación humana constantes, la acuicultura debería producir anualmente 28,8 millones de toneladas más en 2030, con el objetivo de mantener el actual consumo per cápita de pescado (17,1). Este incremento de la producción deberá ser sostenible y salvar los posibles conflictos derivados del uso compartido de los recursos acuáticos. “En el futuro, el sector será cada vez más dependiente de la disponibilidad de semilla y pienso de alta calidad, y tendrá en mayor consideración la preocupación de los consumidores en relación a las cuestiones de bienestar animal y sanitarias”. A juicio de los autores del informe, “el objetivo global a largo plazo del sector de la acuicultura de conseguir la sostenibilidad económica, medioambiental y social, depende en primer lugar del apoyo continuo de los gobiernos para proporcionar y apoyar la buena gobernanza bajo la que el sector pueda operar”. 

RESPETO POR EL MEDIO
Como actividad dependiente de la salud del entorno, la acuicultura ha de abordar su crecimiento desde una óptica de respeto por el medio. Para ello, a juicio de la FAO, el sector “debe continuar mejorando su comportamiento medioambiental, que hasta el momento ha sido el resultado de una combinación de legislación, innovación tecnológica y prácticas de gestión”. El Enfoque del Ecosistema aplicado a la acuicultura será una de las herramientas clave cuya aplicación permitirá, a juicio de los expertos que han elaborado el informe, asegurar la sostenibilidad desde todos los puntos de vista. 

Numerosas presiones externas serán determinantes para el futuro del sector, como por ejemplo los impactos potenciales del cambio climático. Desde FAO se advierte de que es necesario “desarrollar e implementar políticas y estrategias que mejoren la resiliencia y la adaptabilidad del sector de la acuicultura, con énfasis en la asistencia a productores de pequeña escala”. Estas estrategias han de ser “específicas para cada contexto y localización” y tener en cuenta los impactos a corto (incremento de episodios meteorológicos severos) y largo plazo (reducción de los aportes de agua dulce).

La globalización del comercio de pescado, en concreto del procedente de la acuicultura, plantea actualmente, y lo hará también en el futuro, una serie de exigencias que están conduciendo a la armonización de estándares, tendencia que ha de incrementarse en el futuro, se explica en el informe. Por ello, se anima a los responsables del diseño de las políticas a tomar esto en consideración y a “reconocer que las políticas son mucho más efectivas si los productores participan en los procesos de decisión y regulación”. 

SEGURIDAD ALIMENTARIA Y DESARROLLO ECONÓMICO
En algunas zonas del planeta, la acuicultura es una actividad de importancia en la lucha contra la pobreza y para asegurar la seguridad alimentaria de la población, entendiendo como tal, el acceso a fuentes suficientes de alimentación. En el informe se apuesta por trabajar en la obtención de datos rigurosos que apoyen esta argumentación y que sirvan para convencer a las autoridades de la necesidad de priorizar su desarrollo. Por otra parte, los expertos de FAO auguran movimientos de concentración en las empresas de acuicultura de los países desarrollados, “a través de fusiones, adquisiciones y la automatización”, una tendencia que tendrá repercusiones sobre la sostenibilidad social.

FORMACIÓN E INFORMACIÓN
Otro de los aspectos contemplados en este informe es el papel de la investigación, la formación y el intercambio de información en el presente y futuro de la acuicultura. El papel de las tecnologías de la información, al igual que sucede en otros ámbitos de la actividad humana, se reforzará, permitiendo al sector afrontar sus retos “de una manera más informada”. Además facilitará la colaboración inter-regional, vital para “compartir información y desarrollar programas cooperativos de I+D que utilicen las TIC más avanzadas para una mejor comprensión de los complejos ecosistemas”.

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