Objetivo: aumentar la producción de acuicultura en 10.000 toneladas
El Bord Iascaigh Mhara (BIM), en su Estrategia 2010-2012, se marca como objetivo para los próximos años incrementar en 10.000 toneladas la capacidad de producción de la acuicultura irlandesa, con un incremento de ventas de 18 millones de euros. Además, buscan diferenciar 40.000 toneladas de productos del mar a través de eco-etiquetas y etiquetas de calidad, con un valor de 120 millones de euros. Esta estrategia contempla también la creación de un total de 600 nuevos puestos de trabajo en el sector de los productos del mar, así como incrementar las ventas de productos con valor añadido en 50 millones de euros.
FORMAS DE PRODUCCIÓN
En el caso de los mejillones, los requisitos que ha de cumplir la producción son diferentes y están relacionados con la forma de recolección de las semillas, a través de colectores, la eliminación física o manual de los organismos bioincrustantes, o el uso de materiales reciclables. John Harrington, de la firma Kush Shellfish, explica que, en su caso, han optado también por abordar una política de reducción del consumo de energía en el proceso de producción, lo que les ha permitido conseguir la certificación carbon trust standard, siendo la “primera empresa irlandesa de productos del mar que la consigue”. A esto se suma el hecho de que la zona de producción de sus mejillones está clasificada como A, la mejor de las calidades posibles de aguas para la producción de moluscos.
Precisamente, es de destacar entre todas estas empresas dedicadas a la producción ecológica su vinculación con la protección del medio en el que realizan su actividad y su compromiso con la creación de empleo en zonas en las que no existen grandes alternativas económicas. Sean Gavin, responsables de la firma Irish Seaspray, destaca por una parte “el limitado impacto ambiental” de la empresa y, por otro su contribución al empleo local, “especialmente femenino, aunque en épocas altas de producción, cuando los hombres no pescan también se incorporan”, sirviendo como alternativa de trabajo.INNOVACIÓN EN PRESENTACIONES Y PRODUCTOS
Para conseguir el éxito dedicándose a la comercialización de productos orgánicos es necesario conocer bien los mercados. Niall McComish, responsable de la firma Dunn’s of Dublin, explica que Francia es uno de los mercados con mayor futuro para los productos orgánicos, ya que los consumidores franceses “están dispuestos a pagar más” por un producto diferenciado. Lo que está fuera de toda consideración es buscar el hueco para los productos orgánicos en la “zona barata” del mercado, por razones obvias como la incapacidad de competir en precio con las producciones “convencionales”. Entre un cinco y un ocho por ciento de la producción de esta firma transformadora se orienta al mercado ecológico, una cantidad que varía, explica su responsable, en función de la demanda y de las posibilidades de aprovisionamiento de materia prima.
En el caso del cultivo de mejillón, aproximadamente un 34% de las 9.000 toneladas que produce la industria irlandesa cuentan con una certificación orgánica. En este caso, y aunque la inversión necesaria para las instalaciones es menor, la producción se ve limitada, en ocasiones, por la presencia de biotoxinas marinas, que impiden la recogida y comercialización del producto.
Frente a las producciones masivas de las grandes firmas de acuicultura, una de las opciones por la que se han decantado algunos productores es poner en el mercado un producto orientado hacia los consumidores más exigentes que no sólo buscan la certificación ecológica sino la máxima calidad. Es el caso de la firma Kenmare Select, desde la que sus responsables señalan como una de las claves de su producto “la manipulación por parte de un equipo muy especializado de trabajadores”, explica Cyprien Benoit, a lo que se suma la procedencia de la materia prima de localizaciones en las que las fuertes corrientes obligan a los salmones a realizar una gran actividad, lo que reduce el porcentaje de grasa en el producto final.