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La Europa que queremos: ¿sumamos o restamos?

Raúl Rodríguez Sáinz-Rozas. Director gerente de la Organización de Productores Piscicultores. Secretario general de Aquapiscis Compartir en Facebook Compartir en Twitter A+ A-

Cerramos el año 2011 con todo el paquete presentado por la Comisión Europea para la reforma de la Política Común de Pesca y la propuesta para el nuevo Fondo Europeo de Asuntos Marítimos y Pesca, el instrumento financiero que servirá para poner en marcha la nueva estrategia política de la Unión Europea. Y lo hacemos en un contexto económico y financiero convulso; en el mismo en el que se habla de la Refundación de Europa y comienzan a resurgir con fuerza términos contundentes como la Europa de las dos velocidades.

Es, en este momento, en el que abrimos la reflexión, no por primera vez, sobre algunos aspectos que consideramos relevantes para la pesca y la acuicultura sostenible y competitiva, esas mismas actividades que se quieren potenciar, defender y promocionar en la nueva Política Común de Pesca y a las que el instrumento financiero diseñado les dedica unas líneas especiales. Y reflexionamos tomando como base el discurso de Sarkozy en la reciente cumbre franco-alemana. No nos extenderemos en todos los puntos dignos de destacar en la disertación del presidente francés, que pudo obtener resultados positivos en las bolsas europeas. Analizaremos sólo unos puntos que consideramos clave de la misma, para nuestro sector.

Así, en primer lugar, nos hacemos eco de las palabras de Sarkozy en el sentido de que “Europa debe de negociar activamente sus intereses comerciales. La Europa abierta a todos los vientos, la Europa que no se protege contra los dumping, la Europa que abre sus mercados sin exigir la reciprocidad por parte de sus competidores, la Europa que deja entrar productos de terceros países que no respetan las reglas sociales y medioambientales ya no puede seguir funcionando”. Lo podía decir más alto el presidente francés pero, sin duda, no podría ser más claro. Este punto nos parece fundamental tanto por la contundencia con que lo ha dicho Sarkozy, como por la realidad extraordinaria que  subyace al respecto. Desde el punto de vista de la acuicultura añadiría un nuevo matiz y es que no sólo pediría el cumplimiento de las mismas reglas sociales y medioambientales sino también de las reglas de seguridad alimentaria y sanidad e higiene de los alimentos.

Otro aspecto relevante es el llamamiento de Sarkozy a luchar contra el desempleo y para hacerlo, añade, “hay que contar con empresarios y con interlocutores sociales, no podemos ganar esta batalla del empleo sin contar con los empresarios y los interlocutores sociales”. Este punto también nos parece importante porque el sector siempre ha de estar implicado en el desarrollo de las estrategias, en la puesta en marcha de las normas y en la búsqueda de emprendedores. Precisamente, la estrategia IS-AC, (Innovación Sostenible de la Acuicultura Continental) se enmarca en la búsqueda del emprendedor y qué es lo que impide que existan estos emprendedores. No hay duda de que en este punto, y a colación de la petición del presidente francés, no podemos sino decir que “basta ya de trabas administrativas que nos dificultan poner en marcha iniciativas empresariales”. En este sentido me veo en la obligación de aludir a la reciente Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad que se ha aprobado y que pone como trabas (entre otras) que se impida la repoblación con la trucha arcoiris; una especie que no ha demostrado que sea potencialmente invasora puesto que tras 1,3 millones de toneladas producidas en España no ha ocurrido en absoluto. Echamos de menos que no hayan contado con los productores, que no se haya contemplado alternativas como la posibilidad de establecer tramos, ordenaciones en los ríos, o una serie de consideraciones como primeras zonas, cabeceras, etc. para esta repoblación, echando por tierra algunas de las iniciativas recogidas en la iniciativa IS-AC. Se necesita, consenso social con los interlocutores y en este caso podemos decir que no se ha llamado ni tenido en cuenta al sector de la acuicultura, ni a sus peticiones de reuniones ni a sus planteamientos recogidos en soportados y técnicos escritos.

Nicolás Sarkozy habla de defender la Política Común Agraria; aspecto que hacemos extensible a las políticas comunes, y por supuesto, a la de la Pesca. Y considera que “el espacio Schengen debe de volver a pensarse porque la Europa que aplica en su interior el principio de libre circulación y que no controla sus fronteras exteriores no puede seguir funcionando”. Un punto que, sin duda, consideramos clave. Estas son las premisas para que no nos inunden. Es necesario establecer una unidad política industrial puesto que Europa no puede dejar a sus empresarios a merced de todos los depredadores del mundo.

Y en esta revisión de las políticas, hemos de reconocer que no se puede avanzar en piloto automático. Sarkozy ha defendido que no haya diferencias entre la política nacional y la europea y eso es precisamente lo que nos gustaría. Más aún cuando en el contexto de nuestra actividad nos encontrarnos con políticas autonómicas que fijan su propia estrategia. La normativa autonómica debe de estar integrada en la política nacional y la nacional en la europea. Y, así, actuar todos como uno, en un mismo escenario, con unas mismas reglas, en defensa de esa Europa de primera velocidad a la que todos queremos pertenecer de manera que no restemos y siempre sumemos, fin último de la creación de la Unión Europea.

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