Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con Proinsa, la mayor empresa dedicada al cultivo de mejillón en Galicia, han dado a conocer los resultados de un estudio enmarcado en el proyecto de investigación industrial “Mejillón Sostenibilidad” recientemente concluido, que ha permitido, según las propias fuentes del CSIC, “establecer los principales aspectos sobre los que intervenir en la industria mejillonera para optimizar la producción con criterios de sostenibilidad, es decir, reduciendo al mínimo las retroacciones negativas entre el cultivo y el ecosistema y manteniendo el equilibrio de la especie con los recursos de su entorno”.
Con esta investigación, destacan, se ha podido desarrollar un modelo de crecimiento con herramientas de gestión para la explotación del mejillón. Para María José Fernández Reiriz, investigadora principal del proyecto, los resultados obtenidos “permitirán a Proinsa alcanzar un modelo de explotación sostenible y, a partir de esa validación, podrán aplicarse a otras rías gallegas”, a lo que ha añadido que “al ser estos avances de aplicación para todo el sector dedicado a la industria mejillonera, su puesta en práctica podrá tener repercusiones a nivel económico y social en Galicia”.
En el proyecto “Mejillón Sostenibilidad”, que se ha realizado en la ría de Ares-Betanzos se han estudiado distintos aspectos científicos, como la capacidad de carga, parámetros de fisiología energética en relación al ciclo anual de floraciones, diversas cuestiones sobre el asentamiento, captación y reclutamiento de mejillón en estructuras colectoras y un modelo hidrográfico-biogeoquímico de la ría de Ares Betanzos. Además de estos aspectos científicos se han estudiado otros tecnológicos relacionados con el propio cultivo.
RESULTADOS COMO HERRAMIENTA DE CONOCIMIENTO
Entre los resultados obtenidos, señalan desde el CSIC, se ha conseguido obtener información muy relevante sobre la ría objeto de estudio, como pueden ser la caracterización de aquellas áreas más productivas o previsiones de cierres extractivos, así como datos que suscitan recomendaciones tales como que “no parece recomendable incrementar la carga de mejillón por batea” y que “cualquier incremento de mejillón debería considerarse a una mayor escala espacial”. Así mismo también se ha observado que la ría de Ares-Betanzos (en las Rías Altas) tiene una productividad por metro cuadrado similar a la observada en las Rías Baixas “a pesar de tener una mayor dependencia de aportes fluviales (60%) y del afloramiento”.
También, atendiendo a aspectos tecnológicos, se ha puesto de manifiesto la importancia del diseño de las cuerdas colectoras para optimizar la producción de mejillón a través de la utilización de nuevos diseños con alto grado de protección frente a la depredación de peces y se ha constatado que la colocación de redes protectoras rodeando las bateas permite también la obtención de semilla del colector hasta en un 60%. Y en cuanto a técnicas de manejo se ha comprobado que un tiempo de fondeo superior a 40 días supone un incremento de la densidad de la semilla entre un 48 y un 63%.
Con todos estos datos, afirman desde el CISC, “se desarrollará una base de datos integrada de los sistemas de cultivo, explotación y comercialización, condiciones ambientales y captación de semilla de colector”, a lo que añaden que “esta base de datos constituirá una importante herramienta de conocimiento a disposición de la comunidad científica para la gestión sostenible del cultivo de mejillón”.
En España la producción de mejillón es la mayor en acuicultura. Las rías gallegas proporcionan entre 200.000 y 300.000 toneladas al año de mejillón, casi la mitad de las producidas en la Unión Europea.
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