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A estudio el Ășltimo estadĂ­o larvario para lograr el cultivo comercial del centollo

IPac. - 24 de enero de 2012

Foto: IRTAEl Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) ha puesto en marcha una nueva investigación encaminada a conseguir el cultivo comercial del centollo. Estas investigaciones, explican desde este organismo adscrito al Departamento de Agricultura de la Generalitat de Catalunya, se realizarán en el centro del IRTA de Sant Carles de la Rápita (Tarragona) a través del subprograma de Cultivos Acuícolas, donde se estudiará las formas para mejorar la supervivencia en el último estadío larvario, un momento clave para conseguir su cría comercial.

Las características biológicas y las primeras experiencias realizadas en cautividad, explican desde el IRTA, indican que la cabra de mar o centollo, Maja brachydactyla (Brachyura, Majidae), es una especie “potencialmente viable” para su cultivo comercial.

A su favor, añaden, este crustáceo tiene la ventaja de que es una especie de elevada fecundidad, pues puede llegar a poner entre 20.000 a 200.000 huevos por puesta y realizar de 3 a 4 puestas anuales; que se caracteriza, además, por un desarrollo embrionario corto, un desarrollo larvario abreviado (con tres estadios) y un crecimiento de los juveniles relativamente rápido.

Así, y tras los estudios previos realizados hasta ahora en condiciones de laboratorio en las instalaciones del centro de Sant Carles, se ha podido ver que uno de los retos para su cría comercial se centra en la optimización del cultivo larvario. Concretamente, puntualizan las mismas fuentes, “el aspecto clave es el de la mejora de la supervivencia en el último estadío larvario (llamado megalopa), ya que es una fase crítica en la que se produce el asentamiento y la metamorfosis. Y es por ello que se hace necesario determinar los parámetros de cultivo óptimos, que permitan mejoras en su supervivencia al inicio del desarrollo post larvario”.

La alimentación en esta fase, añaden desde el IRTA, juega un papel clave, y con el objetivo de obtener una dieta artificial apropiada para esta fase de desarrollo “es primordial realizar, previamente, un estudio detallado del desarrollo de su sistema digestivo y, posteriormente, determinar cuál es el grado de ingesta de alimento preparado”. Es por ello, explican, “que en este proyecto se quiere llegar a conocer cuál puede ser el efecto de la temperatura y del fotoperiodo en el desarrollo larvario (duración, supervivencia y composición bioquímica en cada estadio) y determinar el efecto del sustrato y de las sustancias que favorecen la metamorfosis”.

Otro de los retos que se proponen averiguar los científicos del IRTA es el de conocer detalladamente la morfología y la anatomía (mediante estudios histológicos y citología) del aparato digestivo de las larvas, determinando los cambios que se producen a lo largo de todo este complicado proceso de desarrollo. Finalmente, también se quiere estudiar el nivel de ingestión de las dietas artificiales que puedan permitir abrir las puertas a futuros estudios sobre los requerimientos nutritivos de las larvas.

“Con el conocimiento y mejora del cultivo larvario de la centolla se permitirá abrir nuevas vías para poder realizar futuros proyectos destinados tanto a la conservación de esta especie en el medio natural como para su uso comercial, ofreciendo así una nueva posibilidad de producción para una nueva especie de gran interés en España y de negocio para las empresas del sector de la acuicultura”, concluyen.