INTRODUCCIÓN A LOS PROBLEMAS OSMÓTICOS DE LOS TELEÓSTEOS
Los teleósteos viven en ambientes con una composición distinta a la del medio interno, existiendo un flujo pasivo de agua e iones entre ambos medios. Los teleósteos eurihalinos presentan la capacidad de poder vivir en distintas salinidades ambientales y muestran, en función de la salinidad del medio en el que se encuentre, dos estrategias osmorreguladoras diferentes para mantener la homeostasis de su medio interno: a) una regulación hipoosmótica en los animales adaptados a un ambiente hiperosmótico que contrarresta la ganancia pasiva de iones y la pérdida osmótica del agua, y b) una regulación hiperosmótica en los animales adaptados a un ambiente hipoosmótico que contrarresta la entrada pasiva de agua y la pérdida de iones hacia el ambiente [ver Esquema]. Ambas modalidades de osmorregulación son posibles gracias a diferentes órganos osmorreguladores (branquias, riñón, tubo digestivo, etc.), cuya actividad implica un gasto energético y se encuentra controlada por diversas hormonas hipofisarias y extrahipofisarias.
SALINIDAD Y ACUICULTURA
Las diversas funciones fisiológicas, entre ellas la capacidad de crecimiento, de los peces teleósteos están controladas o sincronizadas tanto por factores internos (nerviosos, endocrinos y neuroendocrinos) como externos (ecológicos). Dentro de los factores ecológicos se pueden distinguir dos tipos: a) factores determinantes (temperatura, salinidad, fotoperíodo) que influyen directamente sobre el crecimiento (aumentándolo o disminuyéndolo), y b) factores limitantes para los cuáles existe un determinado umbral (NH4+ u oxígeno disuelto) o un margen de tolerancia específico (pH).
La salinidad es un factor determinante del medio acuático y constituye una variable susceptible de ser modulada en el sector acuícola. La mayoría de los cultivos en la región suratlántica española (costas de Cádiz y Huelva) se desarrollan en esteros, los cuales están sometidos a variaciones de la salinidad ambiental que suponen situaciones de estrés osmótico e iónico para las especies cultivadas. Sin embargo, las especies eurihalinas cultivadas en los mismos (dorada, lenguado, lubina) pueden hacer frente a los cambios en la salinidad ambiental gracias a la actividad de su sistema osmorregulador. Los procesos osmorreguladores requieren mucha energía y aquellas salinidades ambientales que disminuyan las necesidades energéticas derivadas de los procesos osmorreguladores podrían salvar energía y ayudar a maximizar el crecimiento. El conocimiento de la salinidad óptima de cultivo para las especies cultivables supone una herramienta muy útil para que el acuicultor pueda elegir la mejor ubicación geográfica para su instalación acuícola, con el objetivo de mantener dicha salinidad óptima durante la mayor parte del año.
Muchos estudios han demostrado la influencia de la salinidad ambiental sobre el crecimiento de los teleósteos eurihalinos de interés en acuicultura (Boeuf y Payan, 2001). Laiz-Carrión y cols describieron en 2005 que los ejemplares juveniles de Sparus aurata crecen mejor en las salinidades intermedias (12‰), cercanas al punto isoosmótico del medio interno de esta especie, en comparación con el agua del mar (38‰) o el agua salobre (6‰) [ver Gráficas]. Por el contrario, Arjona y cols mostraron en 2009 que los juveniles inmaduros de Solea senegalensis crecen de forma similar en salinidades de 25‰ y 39‰, mientras que en la salinidad cercana al punto isoosmótico (15‰) crecen peor. De esta forma, la salinidad óptima de cultivo va a depender de la especie estudiada, aunque la mayoría de los estudios reflejan un mayor crecimiento en las salinidades intermedias (cercanas al punto isoosmótico).