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REGULACIÓN DE LA INGESTA
Los estudios realizados en los últimos años muestran que la regulación de la ingesta por parte de los peces involucra una compleja red de mecanismos interaccionando entre sí y que determinan, no sólo el establecimiento a través de su comportamiento, de una ingesta constante de energía, sino también un patrón estable de selección de macronutrientes, que el animal defiende en diferentes condiciones experimentales (Rubio et al., 2005; 2006). Esta información es de gran interés puesto que permite adaptar las estrategias alimentarias al comportamiento alimentario de los peces, con el correspondiente impacto económico, ambiental y en el propio bienestar de los animales (Almaida-Pagán et al., 2011).
COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO
El comportamiento alimentario es un proceso complejo, compuesto por una serie consecutiva de fases y estadíos que comienzan con la percepción de un posible alimento y que finalizan con la decisión por parte del animal de aceptar o rechazar dicho alimento (Kasumyan, 1997). En los peces, todos los sentidos participan en la captación de un alimento (visión, olfacción, gustación, mecanorrecepción). La información sensorial generada al captar la fuente de alimento es integrada por el sistema nervioso central del animal quien emite la orden de ingerirlo o no y en esa integración intervienen factores tanto innatos como aprendidos (aprendizaje asociativo).
METODOLOGÍAS DE AUTO-ALIMENTACIÓN
Para estudiar el comportamiento alimentario de los peces, se han diseñado diferentes metodologías de auto-selección mediante las cuales se pone a disposición de los peces un sistema de alimentación “a la carta”, en el que éstos pueden seleccionar entre distintas dietas e ingerir la cantidad de alimento que deseen. De este modo, se puede obtener información acerca de qué, cuánto e incluso, cuándo prefieren comer los peces. Se trata de sistemas de registro dotados de sensores que deben ser activados por los peces y distribuidores de alimento o comederos capaces de despachar cantidades precisas de alimento cuando los sensores son accionados, todo ello conectado a un ordenador que registra la señal a tiempo real y la transmite del sensor al distribuidor. El sistema se puede completar con un sistema de recogida, detección y cuantificación de gránulos de alimento no consumido.
A partir de estos estudios se ha demostrado que los peces son capaces de seleccionar entre distintas fuentes de alimento para alcanzar una dieta final equilibrada, con una composición determinada de macronutrientes, la cual se adapta perfectamente a las necesidades fisiológicas de la especie, así como a sus hábitos alimentarios (carnívoros u omnívoros). Esa dieta constituye, pues, una “diana” para los peces, la cual defienden aunque varíen las condiciones experimentales. También se ha puesto de manifiesto la existencia de ritmos de alimentación en los peces y la importancia de adecuar los sistemas de alimentación a estos ritmos en orden de optimizar el rendimiento de los mismos (Madrid et al., 2001).
PROPIEDADES OROSENSORIALES DEL ALIMENTO
Sin embargo, la utilización de comederos a demanda plantea una duda fundamental consistente en la importancia relativa que la información orosensorial del alimento (sabor, olor, textura) puede tener en la selección de dietas. Mediante esta metodología no es posible saber hasta qué punto la selección de los peces responde a sus requerimientos nutricionales y no a preferencias alimentarias (Rubio et al., 2006). Para acercar al máximo ambos conceptos, se dio un nuevo paso en las técnicas de alimentación a demanda en peces, empleando una metodología basada en el empaquetado del alimento en cápsulas de gelatina. Se pone a disposición de los animales cápsulas de distintos colores en contenedores flotantes, cada color asociado a una dieta diferente. Los animales deben tragarse las cápsulas para poder acceder al alimento y la selección sólo es posible basándose en esas diferencias de color entre las cápsulas (única señal externa). Puesto que las cápsulas atraviesan el tracto digestivo hasta llegar al estómago, donde la pared de gelatina se deshace y libera su contenido, se está eliminando del proceso de selección toda la barrera orosensorial. Mediante esta técnica, por tanto, se estudia el proceso de selección atendiendo a mecanismos que operan a nivel post-ingestivo y/o post-absortivo, esto es señales gastrointestinales, hepáticas y pancreáticas. Los resultados obtenidos demuestran que estos mecanismos están operando en peces y que son en sí mismos suficientes para establecer un patrón alimentario cuyos resultados son muy similares a los observados usando dietas granuladas.
SELECCIÓN NUTRIENTE-ESPECÍFICA
La utilización de dietas encapsuladas permite trabajar con dietas constituidas por macronutrientes puros puesto que no es necesario pelletizar el alimento para ofrecérselo a los animales. De este modo, se ha podido observar la existencia de mecanismos de selección específicos de nutriente en peces (Almaida-Pagán et al., 2006). Los macronutrientes poseen pequeñas moléculas que actúan nutricionalmente como proteínas, carbohidratos y grasas, las cuales se ha visto en mamíferos, que son discriminadas por los órganos sensoriales de los animales (Kasumyan, 1997). En peces parece ser que estos mecanismos funcionan de un modo similar y que pueden activar de forma específica mecanismos de regulación, incluso a nivel post-ingestivo y post-absortivo, en ausencia de la información orosensorial del alimento.
PERSPECTIVAS
Los estudios realizados con las técnicas de alimentación a demanda confirman que la selección de macronutrientes ha de ser estudiada conjuntamente con la regulación de la ingesta en peces. Con la encapsulación de dietas se inicia una nueva etapa que ya está produciendo y que sin duda producirá, importantes resultados dentro de este campo científico. Entre las posibles aplicaciones de esta técnica está la de analizar la eficacia en peces de fuentes alternativas de proteína y de grasa, sin que estos estudios estén influenciados por la presencia en estas fuentes de posibles sustancias generadoras de atracción o rechazo debido a sus características organolépticas (Almaida-Pagán et al., 2011).
Estas técnicas constituyen también una herramienta muy útil para el diseño de dietas estacionales, adaptadas a los cambios que sufre el metabolismo de los peces en relación con la temperatura o la reproducción y que exigen cambios en las necesidades de los diferentes macronutrientes (Rubio et al., 2008).
BIBLIOGRAFÍA
-Almaida-Pagán, P.F., Rubio, V.C., Mendiola, P., de Costa, J., Madrid, J.A. 2006. Macronutrient selection trough post-ingetive signals in sharpsnout seabream fed gelatine capsules and challenged with protein dilution. Physiol. Behav. 88, 550—558.
-Almaida-Pagán, P.F., Hernández, M.D., Madrid, J.A., de Costa, J., Mendiola, P. 2011. Effect of masking organoleptic properties of fat on diet self-selection by the sparid Diplodus puntazzo. Aquacult. Nutr. 17, e48–e55.
-Kasumyan, A.O., 1997. Gustatory reception and feeding behaviour in fish. Journal of Ichthyology 37, 72–86.
-Madrid, J.A., Boujard, F.J., Sánchez-Vázquez, F.J. 2001. Feeding rhythms. En: Houliban, D.F., Boujard, T., Jobling, M. (eds.). Food intake in fish. Blackwell Science, Oxford, pp. 189-215.
-Rubio, V.C.; Sánchez-Vázquez, F.J.; Madrid, J.A. 2005. Fish macronutrient selection postingestive signals: effect of selective macronutrient deprivation. Physiol. Behav. 84, 651-7.
-Rubio, V.C.; Sánchez-Vázquez, F.J.; Madrid, J.A. 2006. Influence of nutrient preload on encapsulated macronutrient selection in European sea bass. Physiol. Behav. 89, 662-669.
-Rubio, V.C.; Sánchez-Vázquez, F.J.; Zamora, S.; Madrid, J.A. 2008. Endogenous modification of macronutrient election pattern in sea bass (Dicentrarchus labrax, L.). Physiol. Behav. 95, 32-35.