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José Luis Muñoz Pérez. IFAPA

La repoblación

IPac. - 22 de octubre de 2010 Compartir en Facebook Compartir en Twitter A+ A-
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¿Por qué repoblar?
La disminución de las pesquerías en todo el mundo es un hecho constatado. Las capturas indiscriminadas, el deterioro de los hábitats y la destrucción de las zonas de alevinaje son los principales factores de origen humano que condicionan el reclutamiento de las especies pesqueras.
En los últimos años se vienen desarrollando en otros países estrategias de gestión integradas en las que a las medidas tradicionales y restrictivas de regulación (disminución de la flota, selectividad de artes, tallas mínimas, vedas temporales y espaciales, cuotas de captura…), se unen medidas de restauración del ecosistema y refuerzo del recurso mediante acciones de repoblación controladas. El objetivo principal de la repoblación es pues contribuir a la regeneración de la población natural de una determinada especie explotada.

 

Importancia de la acuicultura
La producción de individuos mediante prácticas acuícolas ofrece ventajas apreciables: se obtienen un gran número de individuos a partir de un pequeño lote de reproductores, la liberación al medio se realiza cuándo y dónde se considere apropiada, y se refuerza el reclutamiento natural de la especie.

 

Factores a considerar

Un programa de repoblación debe considerar varios factores. Ante todo hay que eliminar o reducir las causas de la disminución de la población explotada; debe ser considerado a largo plazo, debiendo darse una continuidad en las sueltas; la técnica de producción acuícola debe estar desarrollada para que los organismos liberados sean sanos y sin malformaciones, con la variabilidad genética adecuada que evite interferencias negativas con la población natural, tendiendo a su integración; se debe realizar un seguimiento mediante el análisis de las recapturas, evaluando su impacto en la pesquería, el coste económico y el beneficio producido así como el grado de implicación del sector pesquero afectado. Los conocimientos sobre la biología y ecología de la especie a repoblar deben  impedir impactos negativos sobre el medio natural. El valor comercial y ecológico de la especie debe ser atractivo para su explotación, siendo objeto de la flota pesquera artesanal en la zona próxima a la suelta.
El lugar de repoblación de una especie determinada debe ser su hábitat natural, o recreado como el caso de arrecifes artificiales, considerando las condiciones oceanográficas de la zona, la profundidad, tipo de sustrato, régimen hidrodinámico y calidad del agua. Además, aspectos como densidad de predadores y competidores, disponibilidad de alimento, y la reacción del ecosistema ante la suelta de nuevos ejemplares deben ser estudiados. Es recomendable evitar lugares altamente frecuentados por pescadores.
El momento en el que se realiza la repoblación es un factor clave para la supervivencia de los efectivos liberados. Debe existir abundancia de alimento natural, siendo preferible que la repoblación coincida con vedas temporales, y que en esa época la especie no experimente migraciones.
En general, ejemplares mayores repoblados tienen una mayor supervivencia que los más pequeños. Se pueden liberar un alto número de ejemplares de tallas pequeñas, asumiendo una baja supervivencia pero cuyo coste de producción es reducido, o liberar menos individuos de tallas superiores con una mayor supervivencia, pero más caros. Establecer pues una talla mínima de repoblación similar al tamaño de los reclutas de la población salvaje que asegure una buena supervivencia con un coste aceptable es un objetivo que habría que alcanzar con cada especie a repoblar.
En las primeras semanas posteriores a la repoblación se produce la mayor mortalidad debida a las nuevas condiciones ambientales, al ayuno y a la predación. El establecimiento de etapas de adaptación al medio aumenta la supervivencia, realizándose en tanques o en jaulas, facilitando de forma paulatina alimento vivo para despertar el instinto de caza que en condiciones de cultivo no han desarrollado plenamente.
Para prevenir la transferencia de enfermedades y parásitos a las poblaciones salvajes son necesarios estrictos controles sanitarios. La introducción accidental de un agente patógeno  puede comprometer gravemente su supervivencia.
La introducción en la población salvaje de organismos producidos en cautividad a partir de un número de progenitores limitado, conlleva como consecuencia de la reproducción una alteración de la variabilidad genética natural: translocación de genes exógenos y cambios en las frecuencias alélicas. Además, organismos producidos a partir de progenitores degradados genéticamente tienen reducida la capacidad de respuesta al cambio de las condiciones ambientales lo que limita su supervivencia. Para la conservación de esta diversidad genética, la adecuada selección y gestión de los reproductores son fundamentales.
El número de individuos de una especie que puede soportar el medio a una densidad en la que el crecimiento y supervivencia no sean afectados (capacidad de carga), es difícil de estimar, pero es un factor crítico en los programas importantes de repoblación. La disponibilidad de alimento es el principal componente que la determina. Por ello, se hace necesario previo a la liberación  un estudio exhaustivo del ecosistema.

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