En el mes de enero, investigadores y técnicos del IRTA consiguieron poner en funcionamiento el primer módulo autónomo de recirculación adquirido por el Centro de Reproducción de Especies Marinas del Estado de Sonora (CREMES) tras un año de adecuación de la tecnología desarrollada por el IRTA, IRTAmar™, a las necesidades del centro. Ricard Carbó, jefe de los Servicios Técnicos del IRTA, explica en esta entrevista, y en el contexto del proceso de implantación de dicho sistema, en qué consiste esta tecnología, sus características, ventajas y sus posibilidades futuras.
Hace sólo unas semanas dejaron en funcionamiento en el Centro de Reproducción de Especies Marinas del Estado de Sonora (CREMES) la tecnología IRTAmar™. ¿Cómo surge esa alianza/colaboración entre el IRTA y este centro y con qué objetivos?
Desde el año 2005 IRTA viene desarrollando convenios de colaboración con diferentes estados de México. Todo empezó cuando uno de nuestros investigadores, el doctor Neil Duncan, que ya había tenido relación laboral con el Estado de Jalisco, vino a trabajar al IRTA. El vínculo continuó y se sumó a otros ámbitos y otros participantes, como Cristóbal Aguilera, director de la unidad de Desarrollo de Investigación y Transferencia de Acuicultura del IRTA, o yo mismo. En concreto, la relación con el estado de Jalisco empezó con Pablo López Domínguez, director de Acuacultura y Pesca del Litoral, por cuya intermediación se estableció contacto con la entonces directora del Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora, al que pertenece el CREMES, María Lourdes Juárez Romero. Fue de esta manera como se estableció una colaboración de manera triangular en la que el IRTA hizo de socio tecnológico estratégico para poder desarrollar la acuicultura marina y continental en estos dos estados. Fruto de estos acuerdos y marcos de colaboración, en 2007 personal de IRTA hizo una primera visita a las instalaciones del CREMES para impulsar la transferencia tecnológica en diferentes ámbitos: transferencia de tecnología de cultivo de peces marinos, concretamente con botete diana (Sphoeroides annulatus), pargo lunarejo (Lutjanus guttatus), corvina golfina (Cynoscion othonopterus), y también en temas de ingeniería de instalaciones. En este último aspecto se llevó a cabo un estudio para la mejora de las instalaciones con las que contaba el centro y fue, a partir de aquí, como surgió la idea de dotarlo de tecnología de recirculación IRTA (IRTAmar ™) aplicada y orientada en la investigación.
¿De qué tipo de centro estamos hablando?
El CREMES, que pertenece al Instituto de Acuacultura de Sonora, da respuesta a la demanda acuícola en el Estado y región noroeste del país en cuanto a producción de moluscos bivalvos como semilla de ostión, callo o almeja, entre otros. Asimismo fue acondicionado y preparado para la producción piloto comercial de peces marinos de alto rendimiento, como el botete, jurel y totoaba. En el CREMES se trabajaba en circuito abierto, pero fruto de nuestra colaboración, parte de sus instalaciones, concretamente en la parte de peces, se ha transformado para poder trabajar en recirculación con la tecnología IRTAmar™. Las especies diana son: jurel (Seriola lalandi), corvina blanca (Atractoscion nobilis) o corvina golfina (Cynoscion othonopterus), pargo lunarejo (Lutjanus guttatus) y también con botete diana (Sphoeroides annulatus). El objetivo del centro con estas especies es conseguir una producción de alevines para sus planes de repoblación y transferencia de semilla al sector, pero para ello necesitaban contar con una tecnología que les permitiera garantizar una estabilidad en la calidad del agua de cultivo, modificándola a voluntad en función de la etapa de cultivo; un aspecto básico teniendo en cuenta además que este centro se ubica en pleno desierto de Sonora, con temperaturas ambientales que oscilan entre los 50 ºC en verano y los 0ºC en invierno.