Así, el objetivo de este estudio se ha centrado en verificar el desarrollo zootécnico del tambaqui en jaulas en diferentes densidades, desde la etapa de criadero hasta la de engorde. En octubre de 2011, señalan desde la Embrapa, tras la adecuación del ph del agua, se introdujeron en 12 jaulas en el lago 2,3 millones de alevines. Mensualmente, añaden, científicos de la Embrapa realizaron distintos estudios de batimetría y verificaron tasas de crecimiento, niveles de salinidad y cantidades adecuadas de alimentación para los alevines, además de calidad del agua y niveles de deposición de residuos orgánicos. En este mes de enero, y después de tres meses de cría, fueron separados 480 animales que presentaban tasas de crecimiento y peso más altas de cara a la segunda fase, la de engorde; el resto fueron liberados. En esta etapa, la tasa de supervivencia fue el 94% y el peso medio de los peces alcanzó los 45 gramos “unos resultados enormemente esperanzadores” según el coordinador del proyecto. En la segunda etapa, los investigadores seguirán evaluando los impactos con vistas a la repoblación, así como la evaluación de las condiciones ambientales y sanitarias del sistema. Las expectativas según Silva-Cadal es que los peces alcancen un tamaño comercial de 1 kilo entre noviembre y diciembre de 2012.
Para Cadal, el sistema de producción de tambaquis en jaulas, inédito en la región Noroeste, “puede representar una gran alternativa para los pequeños productores que viven cerca de cuerpos de agua.” De hecho, añade que, en general, “la diversificación de los sistemas de producción, unida a la reducción de cotes de inversión inicial, podrá ser la clave para el éxito del desarrollo de la piscicultura continental en la región Nordeste”.