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Ocean Forest logra el apoyo de Leroy para despegar

El cultivo de Kelp, mucho más que un alga

Ipac - 13 de noviembre de 2017

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La Fundación Bellona ha dedicado un espacio a la acuicultura marina en el que reconoce que hay margen para mejorar, especialmente en la salmonicultura; en la lucha contra la transferencia de piojos de salmón de salmónidos de granja a salmónidos silvestres; en la fuga de hembras cruzadas con congéneres silvestres; y en la escasa utilización de recursos con las emisiones de nutrientes de las granjas de peces. El impacto climático de la industria también tiene margen de mejora, apunta.

En este sentido apuesta por la implementación de tecnología que aporte soluciones duraderas ya que mientras “muchos actores de la industria de la acuicultura han realizado enormes esfuerzos para reducir el impacto ambiental con medidas como las embarcaciones propulsadas por energía eléctrica o nuevos métodos para reducir emisiones”, aún es necesario mejorar. Y pone como ejemplo Ocean Forest, una compañía y colaboración entre el productor noruego Lerøy y la Fundación Bellona, dedicada al cultivo de algas marinas que puede contribuir a sostener al mundo con alimentos saludables, piensos y energía limpia.

El cultivo de Kelp se ve como una de las alternativas. Esta especie se está valorizando en los menus del mundo con gran interés en los restaurantes noruegos, además de sus aplicaciones en la obtención de energía renovable. “En Noruega, por ejemplo, sólo el 3 % de la superficie terrestre es apta para el cultivo. En otras partes del mundo, la agricultura ejerce presión sobre las tierras escasas. El mar, por otra parte, cubre el 70 % de la superficie terrestre”, subraya la Fundación.

En este sentido se hace eco de las palabras de Anders Karlsson-Drangsholt, experto en acuicultura de Bellona, que considera que "el potencial de cultivar el mar es enorme". “Para ser sostenible, debemos cultivar y cosechar especies más allá de la cadena alimentaria, más allá del salmón tradicional. Especies que no requieran alimento o piensos” apunta la Fundación que ve en el Kelp una opción de futuro al ser una especie autóctona y una fuente de proteínas, carbohidratos, minerales, antioxidantes y sustancias antibacterianas, que se pueden extraer y utilizar desde para alimentos y piensos, medicamentos y suplementos hasta biocombustibles y fertilizantes.

La primera cosecha de algas marinas de Ocean Forest se realizó en 2016 y fueron 17 toneladas. Se espera que a cierre de 2017, el cultivo haya aumentado a 40 toneladas. El año que viene, las previsiones son de cosechar 100 toneladas, si se consiguen las licencias necesarias, apunta. Además, el Kelp contribuye a reducir la cantidad de CO2 en la atmósfera y contrarrestar la acidificación del océano. "El desafío es el control de toda la cadena de valor, desde el crecimiento hasta el cultivo, envasado, distribución y producción", reconoce Harald Sveier, gerente de Ocean Forest.

"Es importante que Lerøy haya decidido invertir en este proyecto", señala Karlsson-Drangsholt. Sin embargo, los principales desafíos no son técnicos, sino económicos y políticos. Actualmente, el coste para el cultivo de algas es alto y la demanda de productos de algas es pequeña por lo que según la Fundación, “corresponderá a las autoridades proporcionar incentivos a la industria para aumentar y automatizar, reduciendo los costos y aumentando la rentabilidad de manera que el combustible basado en algas pueda ser comercialmente viable”.

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