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Según Alberto Ruiz, responsable de HSQE y Sostenibilidad de Nutreco España en XX ForoAcui. Nutreco es la empresa matriz de Skretting

¿Cómo ayuda una fábrica de piensos sostenible a vender pescado de acuicultura?

Ipac. - 11 de octubre de 2017

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Partiendo de la base de que las ONG señalan que la huella ambiental del piensos es uno de los principales impactos ambientales procedentes de la crianza de animales de granja, y que aproximadamente el 40% de los criterios de cumplimiento de diversos estándares de certificación de sostenibilidad para la acuicultura están relacionados con el pienso; las empresas de producción de alimentos para cría de animales tienen mucho que decir, y esto es especialmente relevante cuando el reto que se marca una compañía, en este caso fabricante de soluciones nutricionales para animales de consumo como es Nutreco, matriz de Skretting, es doblar la producción de alimentos con la mitad de la presión que a día de hoy se está ejerciendo sobre el planeta.

“Si el pienso es tan importante,  se necesita que el fabricante esté comprometido con su defensa de la sostenibilidad y con su capacidad de resolución de los casos de este ámbito”, señalaba este martes Alberto Ruiz, responsable de HSQE y Sostenibilidad de Nutreco España en XX ForoAcui, “y por tanto –añadía- lo que haga el fabricante de piensos por la sostenibilidad es lo que la acuicultura hace indirectamente por dicha sostenibilidad”.

Ante un horizonte de crecimiento de la población  de 7,5 a 9,3 billones en 2050 y si se tiene en cuenta que a día de hoy  se está consumiendo, según WWF,  el equivalente a 1, 5 planetas en recursos naturales, la acuicultura, si lo que quiere es desarrollarse y crecer de forma sostenible, la acuicultura se enfrenta a una serie de retos importantes. Ruiz habló de tres: ambientales (como la polución, enfermedades y antibióticos, la gestión de las pesquerías o el cambio climático), sociales y económicos. En este último caso, y a modo de ejemplo,  señaló la escasez de recursos naturales, que junto con el aumento de la demanda, podría llevar a un aumento de los costes de producción; el aumento de la volatilidad climática, que conduciría, por su parte, a mercados más volátiles para los principales productos básicos utilizados en piensos, o las enfermedades y los contaminantes, que interfieren con la salud de los animales cultivados y llevarían a una reducción de  la productividad.

Ante esto, y a la pregunta de qué papel puede tener la industria ante este escenario donde, además, la información fluye de forma continua y el comportamiento de las empresas y los gobiernos están siendo cada vez más escrutados por la sociedad, las empresas tienen que implicarse para poder hacer bien las cosas y adecuarse a estándares en el ámbito de la sostenibilidad si lo que no quieren, además, es verse relegadas o castigadas.

En este sentido y en materia de sostenibilidad, Nutreco  lanzó recientemente Nuterra , su programa de sostenibilidad que, alienado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas,  está conformado por una hoja de ruta, un estándar interno y una herramienta de evaluación de productos, estableciendo así  la estrategia en materia de sostenibilidad de la compañía y proporcionando las herramientas necesarias para implementarla en toda la organización.

Según explicaba Ruiz, hay un control interno riguroso en materia de sostenibilidad, y en este sentido la 46 compañías de Nutreco se evalúan cada año (control y seguimiento);  y más específicamente, y respecto a los proveedores, la compañía trabaja con un Código de conducta para los mismos que, entre otros, cubre aspectos sobre pérdida de biodiversidad, deforestación, sobrepesca y pesca ilegal, trabajo infantil y empleos abusivos, resistencia antimicrobiana, uso de químicos, gases de efecto invernadero, y trazabilidad.

Se trata, en definitiva, de que actuando como empresa de piensos sostenible, se ayuda a vender productos sostenibles asistiendo al cliente con un producto asociado a toda la información que requiera sobre todos los ámbitos de la sostenibilidad afectados en la fabricación de los piensos que, finalmente, alimentan  a los peces que se ponen a disposición del consumidor final.

A día de hoy la calidad todavía es de lo que más se valora a la hora de comprar un pescado. En unos años, la sostenibilidad también podía convertirse en un concepto competitivo para las empresas, si bien todo parece indicar que a futuro esa será la única forma de operar si lo que se quiere satisfacer las demandas existentes y crecer.

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