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En ella se realiza un análisis de los impactos del cambio climático en la producción acuícola marina mundial

Una investigación del NCEAS advierte de la necesidad urgente de tomar medidas de adaptación al cambio climático

IPac. - 14 de septiembre de 2018

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Un nuevo trabajo comandado por el equipo de investigación Conservation Aquaculture Rearch Team del National Center for Ecological Analysis and Synthesis (NCEAS) de la Universidad de California advierte que - en un contexto como el actual, donde la acuicultura es el sector alimentario que más crece y se prevé que siga haciéndolo- "para que la próxima generación de acuicultores prospere, existe una necesidad urgente de prepararlos para el cambio climático”.

Estos investigadores han publicado el primer análisis exhaustivo de cómo el cambio climático podría afectar a la producción acuícola marina en el mundo (peces y moluscos).  Bajo el nombre "Cambio global en el potencial de producción acuícola marina bajo el cambio climático”, que se publicó este pasado día 10 de septiembre en la revista Nature Ecology and Evolution, el estudio revela que el cambio climático no solo es una amenaza a futuro para la producción mundial, sino que constata cómo está afectando ya a día de hoy a los productores. En este sentido, el autor principal Halley Froehlich, investigador postdoctoral en este centro, advierte que “estos efectos del cambio climático sobre la acuicultura marina, que ya se muestran actualmente, es probable que aumenten en todo del mundo si no nos adelantamos y  tomamos medidas de mitigación".

El estudio realizado, subraya NCEAS, viene a llenar un hueco en el rompecabezas que supone comprender de qué manera el cambio climático podría afectar el futuro de la seguridad alimentaria mundial. Y, en este sentido, proporciona un primer paso para ayudar a los acuicultores marinos y los países costeros a prepararse para los cambios venideros garantizando la producción sostenible de productos del mar.

Recuerda Froehlich que actualmente se está dando un gran impulso al crecimiento azul, donde la acuicultura  juega un papel fundamental; sin embargo, añade, “se ha dedicado mucho menos esfuerzo a desarrollar medidas de adaptación al cambio climático, en gran parte porque no tenemos una idea clara del nivel o ubicación de esos impactos ". Precisamente, es aquí donde este estudio intenta arrojar algo de luz, ofreciendo un plan para la organización y planificación a largo plazo de la acuicultura marina.

CONSECUENCIAS DISPARES

Los autores encontraron que los países costeros deberían esperar que su potencial acuícola marino disminuya con el tiempo y a medida que la temperatura del agua aumente y los océanos sufran otros cambios debido a un clima cambiante. A lo que añaden que la región que actualmente representa el 90 por cien de la producción mundial -países del Indo-Pacífico como China, Bangladesh e Indonesia- probablemente sentirá los mayores impactos. “Sin intervención, a mediados de siglo el declive en la producción acuícola podría llegar al 30 por cien en algunas áreas”. Incluso, añaden, “existe el riesgo de una pérdida completa en aguas donde se producen bivalvos”.

Estas caídas en las producciones no solo tendrían efectos perjudiciales en términos de disponibilidad de productos cultivados, sino también para la vida de la población del Indo-Pacífico, que depende más del mar como medio de vida y de subsistencia.

Sin embargo, habrá algunas zonas de océano "ganadoras" donde la producción de la acuicultura podría ir bien, o a mejor, bajo el cambio climático. Por ejemplo, el aumento de la temperatura del agua haría que las aguas subpolares, como las próximas Noruega, pudieran ser aptas para la cría de peces.

Aun así, el estudio indica que no hay ganadores o perdedores absolutos entre los países que cultivan o que podrían cultivar el océano. Por el contrario, “los niveles de producción en todo el mundo serán desiguales debido a las condiciones oceánicas variables, incluso dentro de un mismo país”.

En este sentido, según el coautor del trabajo, director de NCEAS y profesor en UCSB Ben Halpern, el problema ya no radica tanto en si se será capaz de criar suficientes peces bajo un clima cambiante, “podemos hacerlo -añade-; otra cosa es determinar quién gana, quién pierde y en qué medida”. Y es que, insiste Harpern, "el cambio climático probablemente tendrá consecuencias que estarán muy lejos de ser equitativas entre los productores".

Las condiciones oceánicas cambiantes que los autores analizaron específicamente son tres de las más importantes sobre las que se asienta la producción acuícola (y que cuentan, además, con suficiente información científica para su análisis): aumento de la temperatura de la superficie del mar, acidificación de los océanos y cambios en el fitoplancton, fuente primaria de alimentos para ostras y otros bivalvos.

Según Froehlich, “una buena planificación ahora podría ayudar a la acuicultura marina a adaptarse a las condiciones cambiantes al tiempo que permite a los responsables gubernamentales de la planificación y ordenación equilibrar la acuicultura con muchos de los otros usos del mar”.  "La industria todavía está en fase de crecimiento, y eso permite cierta flexibilidad", añade Froehlich.

Esta flexibilidad es particularmente ventajosa en aquellos países con grandes zonas económicas exclusivas (ZEE), como Estados Unidos o Australia, ya que el hecho de tener más espacio oceánico para mover las granjas podría aliviar gran parte de la amenaza. Esto ya está sucediendo, explica Froehlich. En Australia, productores de salmón están trasladando sus jaulas fuera de aquellas ubicaciones donde las aguas se están calentando y ostricultores estadounidenses también lo están haciendo con sus criaderos de ostra, alejándolos de las aguas más acidificadas del noroeste del Pacífico.

"Los acuicultores están en primera línea del cambio climático. Algunos ya están viendo los efectos y saben que necesitan estar preparados para lo que está por venir. Pero eso es necesario llevar, y más allá de los propios productores, la planificación a los gobiernos”, enfatiza Froehlich.

"Los gobiernos otorgan permisos y licencias para el cultivo de diferentes especies. El hecho de establecer esos lugares ahora, pero con el futuro en mente, ayudará a evitar llevar la actividad a lugares de mayor riesgo". Y este estudio, en buena parte,  viene a ofrecer un plan para contribuir a la planificación a largo plazo de la acuicultura marina.

"Si fuera un agricultor, un productor en tierra, ¿le gustaría comprar una propiedad que se verá afectada gravemente por la sequía en 15 años? Lo dudo. El mismo pensamiento debería aplicarse al cultivo en el mar", concluye Halpern

 

En el caso de España, el cambio climático y sus efectos sobre la acuicultura es un tema que preocupa y en el que se concentran importantes esfuerzos. Recientemente, recordamos, se presentó, en el maco del proyecto Aquadapt, un plan de acción para tratar de reducir la vulnerabilidad del sector acuícola español al cambio climático, que se ha focalizado en gran medida en el rodaballo en Galicia y la dorada y lubina en el Mediterráneo.

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