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Se está estudiando la presencia de palitoxina (producida por la micoalgas del género Ostreopsis), y de tetrodotoxina

Anfaco-Cecopesca busca una metodología para detectar en agua de mar especies de microalgas productoras de toxinas consideradas emergentes

IPac. - 29 de enero de 2019

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Anfaco-Cecopesca está trabajando en el establecimiento de una metodología para la detección en agua de mar de varias especies de microalgas productoras de toxinas. Lo está haciendo en el marco del proyecto “Prevención de riesgos alimentarios por toxinas marinas emergentes y microcistinas asociadas al cambio climático: evaluación de la transferencia en cadenas tróficas”, que tiene entre sus objetivos principales la detección de microalgas del género Ostreopsis, responsables de la acumulación de ciertas toxinas en organismos marinos como peces y moluscos.

Este trabajo, como destacan desde Anfaco-Cecopesca, “tiene un papel fundamental en el campo de la seguridad alimentaria”, y es que, como recuerdan, cuando los moluscos contaminados con estas toxinas son consumidos por encima de la dosis tolerable, pueden causar síntomas como mialgias, debilidad generalizada acompañada en ocasiones de fiebre, náuseas y vómitos. “Por lo tanto, es fundamental seguir trabajando en la prevención y control de estos episodios tóxicos con el fin de garantizar productos marinos totalmente seguros”.

Así, uno de los objetivos principales de este trabajo es el establecimiento de una metodología molecular que permite detectar diversas especies de fitoplancton productor de toxinas del género Ostreopsis (microalgas características de zonas tropicales, pero están experimentando una expansión geográfica asociada al calentamiento global): O. siamensis y O. ovata. Esta herramienta, añaden las mismas fuentes, está basada en la técnica PCR en tiempo real (qPCR), “que permite una detección sensible y rápida, y se aplicará a muestras de agua recogidas a lo largo de todo el proyecto, de un año de duración, en puntos de las costas de Galicia, Cataluña, Andalucía y Valencia”.

Además del control de Ostreopsis en el agua, se estudian otras cuestiones relacionadas con la aparición de toxinas emergentes asociadas al cambio climático. Entre estas, el riesgo potencial de que ciertas toxinas, que habitualmente no forman parte de los programas de control de las zonas de cultivos, puedan llegar a acumularse en los invertebrados marinos comestibles y afectar al consumidor. Así, además de la presencia de palitoxina (producida por la micoalgas del género Ostreopsis), se está estudiando la presencia de tetrodotoxina en los ejemplares muestreados. Ambos grupos de toxinas reciben la consideración de toxinas emergentes por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

“Los resultados –apunta Anfaco-Cecopesca- obtenidos se facilitarán a las distintas administraciones responsables de la vigilancia de los recursos, con el objeto de aportar información útil en el control de los alimentos de origen marino y la seguridad alimentaria”.

El proyecto cuenta con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Fundación Biodiversidad y su convocatoria de ayudas para la realización de proyectos en materia de adaptación al cambio climático 2017.

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