Publicidad
Se trata de un material carbonoso con un elevado poder calorífico que puede ser utilizado como combustible o como precursor de materiales de alto valor añadido

Investigadores de la UPM y el CSIC logran transforman residuos de macroalgas en un material altamente energético

IPac. - 12 de marzo de 2019

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin Imprimir

El agar o agar-agar es una sustancia gelatinosa obtenida de la pared celular de varias especies de algas de los géneros Gelidium, Euchema y Gracilaria que se utiliza como soporte de cultivo en microbiología, para el crecimiento de bacterias, hongos y virus bacteriófagos y también como gelificante en la industria alimentaria. Su producción industrial, sin embargo, conlleva la generación de un elevado número de residuos en forma de macroalga que, hasta el día de hoy, no tienen aplicaciones conocidas. En este marco, y tal como informa la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) un equipo de investigadores de la ETSI de Minas y Energía de dicha universidad y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha logrado transformar una parte de estos residuos en materiales carbonosos de alto poder calorífico y un gran potencial para ser empleados como combustible o como precursores de materiales de alto valor añadido.

Tradicionalmente, destacan las mismas fuentes, estos residuos se eliminan por incineración o depósito en vertedero, “pero el nuevo marco legal requiere que se apliquen nuevas estrategias que aseguren una gestión más sostenible y adecuada de los mismos”.

El estudio desarrollado por la UPM y el CSIC propone, así, alternativas para el tratamiento de este tipo de residuos con el objetivo de lograr una  gestión industrial más eficiente y sostenible de los restos de biomasa derivados de la producción del agar-agar.

PIRÓLISIS PARA CONVERTIR ALGAS EN ENERGÍA
Tal como explica Ana Méndez, del Grupo de Valorización de Recursos de la UPM, “uno de los problemas que presentaba hasta el momento la producción industrial de agar-agar es el tipo de residuo que genera: una sustancia con una gran capacidad de absorción de agua que limita su aprovechamiento térmico por métodos convencionales”. Sin embargo, añade, “la conversión mediante carbonización hidrotermal evita la etapa de secado al desarrollarse en presencia de agua y puede utilizarse para la conversión de ciertos residuos orgánicos en lo que los científicos consideramos ‘productos de gran valor añadido’, es decir, productos que tienen un gran potencial y que pueden ser utilizados para obtener energía o como precursores de materiales avanzados.

En concreto, en el caso de los residuos de la producción de agar-agar, los investigadores han logrado desarrollar un material carbonoso con elevado poder calorífico y un gran desarrollo de meso y macro porosidad que presenta un gran potencial como combustible o para el desarrollo de materiales de carbono avanzados.

Este trabajo, que ha sido publicado en la revista internacional Bioresource Technology, y en el que también ha participado el Instituto Nacional del Carbón (INCAR-CSIC), se enmarca, y así lo destaca la UPM, dentro de las estrategias de economía circular, un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción en el consumo de materias primas minimizando la producción al mínimo indispensable y apostando por la reutilización de los elementos que por sus propiedades no pueden volver al medio ambiente. La economía circular aboga, de esto modo, por utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo para que éstos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales al agotar su vida útil.

ipac. en Twitter

© 2019 IPacuicultura Nota legal Política de privacidad Por ipho