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Climefish propone medidas de adaptación al cambio climático para la acuicultura griega

IPac. - 16 de abril de 2019

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El proyecto Climefish, financiado por el programa europeo Horizonte 2020 en el  que 22 socios de 16 países colaboran en la búsqueda de medidas de actuación ante el cambio climático,  trabaja en 16 estudios de caso en los sectores productivos de la pesca y de la acuicultura marina y de la producción en lagos y estanques, que alcanzan a más de 25 especies. El objetivo es facilitar el diseño de medidas de adaptación que se adecúen a sus necesidades e intereses de la industria y hacer frente a los  desafíos que presenta el cambio climático mitigando los riesgos y aprovechando, en su caso, las oportunidades asociadas al mismo.

El proyecto ha presentado los principales resultados del caso de estudio 13, referido a Grecia. Así, y según lo obtenido por Climefish  los peces crecerán más rápido en el futuro, “lo que requerirá períodos más cortos para alcanzar diversos tamaños comerciales”. Dependiendo de la región, y antes de 2050, el tiempo de producción puede reducirse hasta 3 meses. Se destaca, asimismo, que los eventos extremos, como las tormentas y las olas de calor “afectarán negativamente la producción al aumentar las tasas de mortalidad”. Respecto  a las ubicaciones, se indica que aquellos sitios más alejados de la costa muestran mayor potencial, “ya que promoverán un crecimiento más rápido en la mayoría de las regiones en comparación con las simulaciones realizadas con sus contrapartes costeras”. Sin embargo, el efecto dependerá de las características específicas de cada región.

Se señala también que las opciones de manejo, como el sitio (costa / costa afuera), el tamaño del mercado y las siembras tendrán un efecto general mayor que el cambio proyectado en el clima.

EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO, RIESGOS Y OPORTUNIDADES

Gran parte de los factores climáticos, apunta Climefish, no han podido ser modelados debido a la baja disponibilidad de datos y la comprensión todavía muy incompleta del mecanismo a través del cual afectan a la acuicultura. Aun así, las simulaciones disponibles muestran que, en general, el efecto de la temperatura y la velocidad del viento, que son los impulsores climáticos considerados, tendrán un efecto positivo en el crecimiento tanto en el caso de la lubina europea como de la corvina, si bien pueden inducir, también, tasas de mortalidad más altas. La intensidad de este efecto, añaden, estará influenciada por las opciones de manejo, con especial importancia en el momento de la siembra. Las principales amenazas se relacionan con los impactos climáticos estudiados en la evaluación de riesgos; siendo la más grave aquella relacionada con la salud y la supervivencia de los peces, así como con algunos indicadores de producción y los costes asociados.

Las temperaturas más altas tienen, así, el potencial de promover el crecimiento de peces y aumentar la capacidad de producción a nivel de granja, además de permitir el cultivo de nuevas especies de aguas cálidas. Sin embargo, problemas como las irregularidades en el crecimiento, la disminución de la salud de los peces, el aumento de la presencia de patógenos, la disminución de la calidad del agua, el incremento de las tasas de mortalidad, la idoneidad del sitio de la granja y el aumento de los precios de los piensos se han identificado como posibles riesgos derivados del cambio climático que pueden tener consecuencias sustanciales para la industria.

La estrategia de adaptación, establecida para Grecia por Climefish, se extiende a tres niveles, al sugerir (1) medidas de adaptación a nivel de la industria, (2) recomendaciones en el ámbito de las políticas  públicas, e (3) identificación de brechas existentes de investigación y conocimiento.

A nivel de la industria, varias medidas apuntan a aumentar la colaboración entre granjas y preparar a la industria para futuros cambios en las  mismas, así como a niveles de organización más amplios (zonas de desarrollo). Las recomendaciones de políticas se centran en establecer un marco legal flexible para el funcionamiento de las granjas y la designación de nuevos sitios, así como también en la inversión en programas de cría selectiva y nuevas tecnologías acuícolas. El nivel de investigación incluye la creación de conocimientos sobre los mecanismos biológicos implicados en la respuesta a las altas temperaturas y a otros factores asociados al cambio climático.

Por lo que respecta a los resultados socioeconómicos se señala que predecirlos plantea un reto debido a la naturaleza diversa de los factores que afectan la producción (aspectos económicos, legislativos, técnicos, y ambientales). La industria, se añade, “tiene la capacidad de adaptarse al cambio climático al mitigar las amenazas más graves y beneficiarse de las oportunidades emergentes; y, por lo tanto, crecer de manera sostenible si se implementan las medidas de adaptación identificadas”. Un elemento clave para la adaptación exitosa al cambio climático, concluyen, “es la colaboración entre todos los interesados a nivel de la industria, la academia y la administración”.

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