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El Ayuntamiento de Caravia se opone a la instalación de la planta de cultivo de mejillón en Punta Escalar

IPac. - 11 de enero de 2017

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Así se recoge en el Acta de la sesión extraordinaria urgente celebrada por el Pleno del Ayuntamiento el 29 de diciembre que tenía como único punto del día tratar el “Informe sobre el expediente de instalación de mejillonera en dominio público marítimo frente al término municipal de Caravia”.  En dicha sesión extraordinaria urgente, la Corporación Municipal manifestó su oposición a la instalación de la planta de cultivo marino de mejillones frente a su costa y, por unanimidad de todos los componentes del Pleno, se acordó la remisión de esta postura y sus argumentos a la Dirección General de Pesca Marítima del Principado de Asturias.

Entre las distintas razones que alegan (algunas más que discutibles) se halla que el estudio preliminar de impacto ambiental “le parece a este Ayuntamiento claramente insuficiente… no detallándose las consecuencias que dicho impacto negativo pudiera tener y limitándose a considerarlas compatibles”. Asimismo considera que los efectos positivos que se señalan  en ese estudio “no parecen tales”, basándose para ello en “las quejas que sobre dicho proyecto presentan los armadores del puerto de Lastres, la cofradía de pescadores de Ribadesella y la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias”; a lo que añaden que “en cuanto a la incidencia sobre la población, no se concreta qué beneficio podría tener para que este Ayuntamiento dicha instalación, ni en puestos de trabajo, ni en tributos ni en otros aspectos económico-sociales”.

El Ayuntamiento de Caravia insiste en la clara vocación turística del Concejo “con predominio de empresas del sector hotelero, restauración y servicios, así como de turismo activo”, y de ahí su “preocupación” por “la incidencia negativa que la instalación pueda tener en nuestras playas -que acogen en periodo estival miles de usuarios-, y  que puede producir turbiedad de las aguas, residuos en los arenales, impacto visual, acotamiento de la navegación deportiva y de las prácticas de vela, etc.”. A lo que se suma, a su entender, que la instalación prevista “pone en riesgo nuestras infraestructuras en torno a las playas, por los posibles desplazamientos o roturas de las instalaciones y sus elementos que se produzcan en los temporales y que puedan afectar a paseo marítimo, urbanizaciones y establecimientos hosteleros que tenemos en la línea de playa”.

Curiosa es la preocupación del ayuntamiento respecto a la incidencia del cultivo de mejillón sobre el ecosistema, playas, pedreros y acantilados. En este sentido señalan que “nos preocupa la incidencia que pueda tener la fase de desdoble, la fase de desove, la invasión de larvas y los residuos que se originen en la cosecha, así como los propios excrementos generados por el mejillón”, y su incidencia sobre la calidad de las aguas de las playas “que vienen siendo calificadas generalmente como excelentes”.

También recoge el ayuntamiento “la manifiesta oposición social al proyecto ante este Ayuntamiento de nuestros hosteleros, empresarios de turismo activo y usuarios de las playas….”

“La clara insuficiencia del estudio preliminar de evaluación ambiental y la inexistencia de un estudio de impacto ambiental riguroso y exhaustivo que contemple la incidencia del proyecto en la costa que afecta a nuestro municipio”, es otra de las preocupaciones recogidas en el documento aprobado en el Pleno.

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